miércoles, 17 de julio de 2013

Sin deseo robado

Yo querría crear nubes infinitas,
que los árboles hablasen
y los mentirosos callasen.
Haría de los pájaros inmortales
y que este canto alado quedará
para siempre eterno.

Se ocultan entre grietas
los no sienceros tras la niebla,
ellos escapan, se evaporan,
y allí malgastan sus horas
pensando y pensando
en no volver a verla.

Ellos se lo han merecido,
todo lo que arrebataron, todo,
no volverá a ser fingido,
no se seguirá soñando.

Y no dudarán en su sucia acción,
en volver a pactar
con el señor de rojo empedernido.

El diablo aparenta el instante,
pero su cara roja delata
las dos mil diez arrugas
que marcaron aquellos piadosos,
bandidos que apuestan mejor doble
que nada en el mundo,
y como viento eran, se fueron.

R.

No hay comentarios:

Publicar un comentario