El cielo pone el limite,
ellas ponen las reglas.
Importa la calidad
frente a la cantidad, dicen,
pero no entienden su daño.
Se van, se queda perfume caro
sentado siempre en el regazo.
Pero no más lágrimas,
ella no está ya, despacio va lejos,
tanto que ya no recuerdo
ese incontrolable anhelo.
A.
Certeros versos,
ResponderEliminarpersevera.
Saludos.